Qué dice el estudio finlandés que relaciona bacterias intestinales con la depresión es una pregunta que conviene hacerse antes de reenviar el vídeo que lo cuenta. Circula estos días en formato corto, con música alegre, entre otras «buenas noticias»: Finlandia habría encontrado las bacterias que causan la depresión y ya se investiga una pastilla para modificarlas, una «posible cura». El estudio existe. La pastilla, no. Y lo que el estudio encontró es más interesante que el titular, aunque bastante menos redondo.
Qué dice el estudio finlandés que relaciona bacterias intestinales con la depresión
El trabajo se publicó en febrero de 2022 en Nature Genetics con el título Combined effects of host genetics and diet on human gut microbiota and incident disease in a single population cohort. Lo firma un equipo internacional con sede principal en el Baker Heart and Diabetes Institute de Melbourne, junto a investigadores del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar y de varias universidades.
Los datos salen de FINRISK 2002, una gran encuesta de salud que Finlandia hizo a población general ese año. A miles de participantes se les tomó una muestra de heces, se les secuenció el genoma y se guardó lo que comían. Después, los registros sanitarios del país permitieron saber quién enfermó de qué en los años siguientes. Esa es la gracia de una cohorte así: no se pregunta a gente que ya está deprimida qué bacterias tiene, sino que se mira qué tenían antes las personas que acabaron diagnosticadas.
Cinco mil novecientas personas y 567 asociaciones
El estudio analizó a 5.959 personas con el genoma y el microbioma intestinal emparejados. Su objetivo principal no era la depresión. Buscaba cómo los genes de cada persona influyen en las bacterias que viven en su intestino, y encontró 567 asociaciones independientes entre variantes genéticas y grupos bacterianos. Una de las más claras: las variantes del gen de la lactasa se asocian con más o menos bifidobacterias según cuánto lácteo toma cada uno.
La depresión aparece en una sola frase del resumen. Un análisis llamado aleatorización mendeliana «indicó un posible efecto causal de Morganella sobre el trastorno depresivo mayor», y ese resultado era coherente con lo que se veía al seguir a los participantes: quienes tenían más Morganella desarrollaban depresión con más frecuencia.
Qué es Morganella y por qué importa la palabra «posible»
Morganella morganii es una bacteria de la familia de las enterobacterias, habitual en el intestino humano en cantidades pequeñas y conocida sobre todo por causar infecciones oportunistas, urinarias o de heridas, en personas con las defensas bajas. Que aparezca ligada a la depresión encaja con una idea que lleva años estudiándose: que cierta inflamación de bajo grado, alimentada en parte desde el intestino, tenga algo que ver con el estado de ánimo.
La aleatorización mendeliana es un método ingenioso. Usa variantes genéticas que se heredan al azar como si fueran un ensayo natural, para intentar separar causa de casualidad. Pero descansa en supuestos que no siempre se cumplen, y los propios autores hablan de efecto causal «potencial». Además:
- Es una sola cohorte, de población finlandesa, y hace falta repetirlo en otras.
- El hallazgo es estadístico: dice que hay más riesgo en un grupo, no que Morganella provoque la depresión de una persona concreta.
- No se probó ningún tratamiento. Nadie dio nada a nadie para ver si mejoraba.
¿Y la pastilla?
No hay ninguna pastilla en ensayo clínico que salga de este trabajo. Lo que sí existe es un campo entero, el del eje intestino-cerebro, en el que se estudia si la dieta, determinados probióticos o el trasplante de microbiota pueden influir en el ánimo. Ninguna de esas vías ha demostrado curar la depresión. Algunos estudios pequeños apuntan efectos modestos como complemento al tratamiento habitual, y poco más.
Lo que sí se puede sacar de aquí
Que la depresión no vive solo en la cabeza es algo que la investigación lleva tiempo sugiriendo, y este estudio suma una pieza seria a esa idea: una bacteria concreta, identificada en población general, antes del diagnóstico. Es un buen punto de partida para que otros grupos lo comprueben.
Lo que no se puede sacar es una cura. Si alguien de tu entorno está en tratamiento por depresión, un vídeo sobre bacterias no es motivo para cambiar nada sin hablarlo con su médico. Cuidar la alimentación, con fibra, legumbres, verdura y fermentados, ayuda a la microbiota y a la salud en general. Sustituir con eso un antidepresivo o una terapia no tiene ningún respaldo.
Fuentes: Qin y colaboradores, Nature Genetics, 2022; resumen en Europe PMC.
