¿Tomar un multivitamínico a diario alarga la vida si estoy sano?

No. En personas sanas y bien alimentadas, el multivitamínico diario no ha demostrado alargar la vida. El seguimiento más largo disponible —tres cohortes estadounidenses, 390.124 adultos, más de dos décadas— no halló menor mortalidad en quienes lo tomaban a diario. Sí está indicado en situaciones concretas: embarazo, cirugía bariátrica, malabsorción y dietas muy restrictivas.

La escena se repite en el mostrador: alguien de cincuenta y pocos, analítica normal, que lleva ocho años tomando un comprimido cada mañana porque «algo hará». La pregunta que trae debajo casi nunca es sobre vitaminas. Es sobre si eso le está comprando años.

¿Qué midió el estudio de las 390.124 personas?

El análisis se publicó en JAMA Network Open en junio de 2024 (Loftfield y colaboradores, del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense). Reunió tres cohortes prospectivas —NIH-AARP, el ensayo de cribado PLCO y el Agricultural Health Study— con adultos que al entrar no tenían cáncer ni enfermedad crónica grave. Con un seguimiento que llega a los 27 años y más de 160.000 muertes registradas, comparó a quienes declaraban uso diario de multivitamínico frente a quienes no lo tomaban.

No apareció menor mortalidad por ninguna causa, ni por cáncer, ni cardiovascular. En el primer tramo de seguimiento el riesgo era incluso un 4 % mayor en los usuarios diarios (razón de riesgo 1,04; IC 95 % 1,02–1,07), y en el segundo tramo, ligeramente menor (0,96; 0,94–0,98). Dos señales pequeñas y de signo opuesto que se anulan.

¿Por qué los usuarios de multivitamínico morían más al principio?

Por causalidad invertida, no por toxicidad. Mucha gente empieza a tomar suplementos justo cuando aparecen los primeros síntomas de algo: cansancio que no se explica, pérdida de peso, un diagnóstico reciente. Ese arranque queda registrado como «usuario diario» meses antes de que la enfermedad se haga visible en la historia clínica. Es el sesgo del usuario enfermo, y empuja los resultados hacia arriba en los primeros años.

Lo llamativo es que el sesgo contrario, el del usuario sano —quien toma vitaminas también suele fumar menos, moverse más y comer mejor—, debería haber inclinado el resultado a favor del multivitamínico. Con los dos sesgos actuando y ajustando por estilo de vida, el efecto neto sobre la mortalidad se quedó en nada.

¿Y COSMOS y el Physicians’ Health Study II, que sí encontraron algo?

Encontraron cosas, sí, pero ninguna es «vivir más». Conviene verlas juntas:

Estudio Diseño y tamaño Duración Qué encontró
Loftfield, JAMA Netw Open 2024 Observacional, 3 cohortes, 390.124 adultos sanos Hasta 27 años Sin reducción de mortalidad total, por cáncer ni cardiovascular
Physicians’ Health Study II (Gaziano, JAMA 2012) Ensayo aleatorizado, 14.641 médicos varones ≥50 años Mediana 11,2 años Cáncer total: 8 % menos (RR 0,92; IC 95 % 0,86–0,998). Sin efecto en mortalidad por cáncer
PHS II, ramas cardiovascular y cognitiva (2012–2013) Mismos participantes 11–12 años Sin efecto en infarto, ictus ni deterioro cognitivo
COSMOS (Sesso, 2022) y sus ramas cognitivas Ensayo aleatorizado, 21.442 adultos mayores Mediana 3,6 años Sin reducción de eventos cardiovasculares; mejora pequeña en cognición global y memoria

El 8 % del Physicians’ Health Study II roza el límite de la significación estadística, se vio solo en cáncer total y no se tradujo en menos muertes por cáncer. Y hay un detalle que casi nunca se cuenta: la mitad de aquellos médicos ya tomaba suplementos antes de entrar en el ensayo, y eran varones profesionales con hábitos por encima de la media.

Lo de COSMOS es más interesante. El multivitamínico no movió los eventos cardiovasculares, pero en las ramas cognitivas —COSMOS-Mind, COSMOS-Web y COSMOS-Clinic, unos 5.000 participantes en el meta-análisis de 2024— apareció una mejora modesta en cognición global y memoria episódica frente a placebo. Los autores la equipararon a algo menos de dos años de envejecimiento cognitivo. Es una señal que merece más ensayos, con tres condiciones: participantes mayores de 60, tres años de seguimiento y pruebas cognitivas administradas por teléfono o en línea, no exploración clínica completa.

¿A quién sí le compensa tomarlo?

Cuando hay una razón fisiológica que lo pida, no una intención genérica:

  • Embarazo y preconcepción. Ácido fólico 400 µg al día desde al menos un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre; 4 mg si hubo un embarazo previo con defecto del tubo neural. En España se añaden 200 µg de yodo al día. Aquí el suplemento previene malformaciones con evidencia sólida.
  • Cirugía bariátrica. Suplementación de por vida: multivitamínico específico, más vitamina B12, hierro, calcio y vitamina D según técnica. Con analítica de control al menos anual.
  • Malabsorción. Celiaquía mal controlada, enfermedad de Crohn, resecciones intestinales, insuficiencia pancreática.
  • Dietas restrictivas o muy bajas en calorías. Por debajo de 1.500 kcal es difícil cubrir micronutrientes. En dieta vegana estricta, la B12 no es opcional: 25–100 µg al día o 2.000 µg semanales.
  • Ingesta baja mantenida en personas mayores, con poca variedad o problemas de masticación.
  • Tratamientos largos que interfieren con la absorción, como metformina o inhibidores de la bomba de protones, donde lo indicado es medir y corregir el nutriente concreto.

¿Tomarlo sin necesitarlo puede hacer daño?

El daño de un multivitamínico estándar es bajo, pero no es cero, y depende de qué lleve dentro:

  • Betacaroteno en fumadores. Los ensayos ATBC y CARET tuvieron que interrumpirse por aumento de cáncer de pulmón con betacaroteno en dosis altas. Si fumas o has fumado, mira la etiqueta.
  • Hierro sin déficit demostrado. En varones y mujeres posmenopáusicas no aporta nada y sobrecarga a quien tiene hemocromatosis sin diagnosticar.
  • Vitamina A preformada en embarazo. El retinol en dosis altas es teratógeno; el multivitamínico debe ser uno de gestación, no uno general.
  • Suma de fuentes. Multivitamínico más cápsula de vitamina D más un preparado de magnesio acaba en cifras que nadie ha calculado.

La Comisión de Servicios Preventivos de Estados Unidos concluyó en 2022 que la evidencia es insuficiente para recomendar multivitamínicos en prevención de cáncer y enfermedad cardiovascular en adultos sanos, y se pronunció en contra del betacaroteno y de la vitamina E aislada.

Llevo años tomándolo. ¿Lo dejo?

No hace falta tirarlo esta noche. Lo razonable es revisar la etiqueta —hierro, betacaroteno, retinol, dosis de vitamina D— y llevarla a la siguiente analítica junto con una pregunta concreta: hemograma, ferritina, B12, vitamina D y función tiroidea si hay yodo de por medio. Si sale un déficit, se corrige ese déficit con la dosis adecuada. Si no sale ninguno y la dieta es variada, esos treinta euros al año están comprando tranquilidad, que tiene su valor, pero no años.

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