NMN y NR: diez años de promesa del NAD+ y qué han dado los ensayos en humanos

Julián apareció un martes de enero con la caja del pedido todavía en la mano. La había abierto en el portal, sin esperar a subir a casa: tres botes de NMN comprados a una tienda de California, ochenta y siete euros con el envío y una pegatina de aduanas que no sabía interpretar. Cincuenta y ocho años, la tensión rozando el límite y una carpeta en el móvil llena de capturas sobre ratones viejos que corrían más que sus compañeros de camada. Lo que venía a preguntar cabía en una frase: si eso servía para algo o si acababa de tirar el dinero.

El ratón que corría más

La historia arranca en 2013, en un laboratorio de Harvard. El equipo de David Sinclair publicó que a los ratones viejos les fallaba una molécula presente en todas las células, el NAD+, y que reponerla durante una semana devolvía a su músculo un perfil parecido al de un animal joven. El titular corrió solo. A partir de ahí, el mercado se organizó alrededor de dos precursores que el cuerpo convierte en NAD+: el nicotinamida ribósido (NR) y el mononucleótido de nicotinamida (NMN).

La parte química funciona. Se toma la cápsula, el NAD+ medido en las células de la sangre sube, y sube de forma consistente en casi todos los ensayos que lo han mirado. Ese es el suelo firme de todo el asunto. El problema empieza justo después: subir un marcador y mejorar la salud de alguien son dos cosas distintas, y para saber si la segunda ocurre hay que medirla aparte.

Lo que pasó cuando se probó en personas

Se ha probado. Poco, con pocos participantes y durante semanas en lugar de años, pero con metodología decente y grupo placebo. Estos son los tres ensayos que conviene conocer antes de gastar nada.

Ensayo Quiénes Pauta Resultado
Dollerup, 2018 40 hombres con obesidad y resistencia a la insulina NR 2.000 mg/día, 12 semanas Sin diferencias con placebo en sensibilidad a la insulina (medida con pinza euglucémica), grasa hepática ni composición corporal
Martens, 2018 30 adultos sanos de 55 a 79 años NR 1.000 mg/día, 6 semanas NAD+ claramente elevado; la tensión sistólica bajó unos 9 mmHg, pero solo en el subgrupo que ya la tenía alta y en un análisis exploratorio
Elhassan, 2019 12 varones de edad avanzada, con biopsia muscular NR 1.000 mg/día, 21 días El NAD+ del músculo aumentó; la función mitocondrial no se movió; bajaron algunas citoquinas inflamatorias en sangre

El del NMN más citado es de 2021, en Science: veinticinco mujeres posmenopáusicas con prediabetes tomando 250 mg al día durante diez semanas. Mejoró la captación de glucosa en el músculo, medida también con pinza. Fue el único desenlace que se movió; el peso, la tensión, los lípidos y los marcadores de inflamación se quedaron donde estaban. Veinticinco personas en un solo centro es un punto de partida razonable para diseñar el ensayo grande, no para dar nada por sabido.

Resumido: donde el ratón daba fuegos artificiales, la persona da un efecto pequeño, a veces solo en un subgrupo, y en el ensayo más largo directamente ninguno. La tolerancia, eso sí, ha sido buena; con NR a dosis altas se han visto molestias digestivas leves y poco más. Lo que no hay es seguimiento de años, que es exactamente la escala en la que alguien piensa cuando compra algo para envejecer mejor.

El año en que el NMN se quedó sin categoría

Aquí llega el giro que a Julián nadie le había contado. En 2022 la FDA respondió a varias notificaciones de la industria con una conclusión incómoda: el NMN no puede venderse como complemento alimenticio en Estados Unidos, porque antes de comercializarse ya había sido autorizado para investigarse como medicamento y esa investigación se hizo pública. La ley estadounidense excluye esas sustancias de la categoría de complemento. No es una advertencia de seguridad, es una puerta cerrada por orden de llegada.

El efecto en el mercado fue rápido. Durante 2023, Amazon y varias tiendas grandes retiraron los listados de NMN en Estados Unidos. Lo que quedó fue un circuito más informal: vendedores pequeños, envíos internacionales y botes sin trazabilidad clara. Cuando el fabricante deja de estar sujeto a inspección, lo que hay dentro de la cápsula pasa a ser un acto de fe. Se han publicado análisis de producto con contenidos que no coincidían con la etiqueta.

Qué se puede comprar desde España

En la Unión Europea el reparto es distinto y bastante más claro. El NR en forma de cloruro está autorizado como nuevo alimento desde 2020 para complementos de adultos, con un tope de 300 mg al día. El NMN no tiene esa autorización: sin ella no se puede vender legalmente como complemento aquí, así que todo lo que llega es importación personal.

Y ahí está el detalle que más le dolió a Julián. Los ensayos que ha leído usaron 1.000 o 2.000 mg diarios de NR. Lo que puede comprar en una farmacia española, legalmente, es como mucho 300. No hay ningún estudio que diga que 300 mg hacen lo mismo que 1.000, ni que no lo hagan. Simplemente no está probado a esa dosis.

Lo que acabamos hablando

Su tensión era el asunto real, no el NAD+. El único hallazgo esperanzador de toda esta literatura, esos 9 mmHg de Martens, apareció en un análisis secundario de treinta personas y necesita confirmarse en un ensayo diseñado para eso. Mientras tanto, para una tensión que ya está alta hay tratamientos con décadas de ensayos detrás y su médico de cabecera a diez minutos de casa.

Quedamos en algo intermedio. Los botes ya estaban pagados, así que si quería terminarlos, adelante, con la idea de que se mantenían dentro de rangos que se han usado en estudios y sin sustituir nada. Nuevos pedidos, no, al menos hasta que salgan ensayos más largos y con más gente. Y una recomendación que no le costaba dinero: el músculo que quería conservar responde mucho mejor a levantar peso dos días por semana que a cualquier cápsula que se pueda comprar en California.

Se llevó la caja y volvió a las tres semanas por otra cosa. Había empezado en el gimnasio del barrio y estaba midiéndose la tensión en casa dos veces por semana, que era lo que hacía falta desde el principio.

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